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martes, 7 de enero de 2014

Pintura industrial

Con frecuencia oímos hablar de la pintura industrial pero ¿realmente sabemos de qué se trata? 

En concreto, tenemos que decir que nos estamos refiriendo a aquella pintura que tiene dos funciones fundamentalmente: conseguir un aspecto renovado y óptimo de la instalación donde se aplica y proteger a esta de los posibles agentes externos, químicos o físicos, que pudieran afectarla.

Dadas, por tanto, estas dos misiones está claro que la pintura industrial se ha convertido en una actividad vital y necesaria para que cualquier infraestructura esté en el mejor estado posible. En este sentido, hay que subrayar que es especialmente útil para ponerle fin a las graves consecuencias que se hayan podido producir por culpa de la corrosión y la oxidación. De ahí que a la hora de aplicarla haya que tener en cuenta factores tales como los siguientes:
  • Se debe estudiar previamente el grado de descomposición en el que se encuentra la instalación que se vaya a pintar.
  • En base a los análisis realizados, en un primer paso se podrá elegir el espesor que debe tener la capa de pintura para conseguir los dos objetivos anteriormente citados. Así, por ejemplo, mientras más daños haya causado la oxidación y la humedad, más gruesa deberá ser la citada capa para que penetre convenientemente y logre un acabado perfecto.
Estos dos criterios son muy importantes a la hora de comenzar a realizar la labor que nos ocupa y también para poder elegir la pintura más adecuada. Así, contamos con propuestas tales como las siguientes:
  • Imprimaciones, primera capa, que evitan la oxidación.
  • Capas intermedias. Se extienden por encima de las anteriores con el claro fin de poder aumentar el espesor de la pintura industrial.
  • Pinturas de acabado. Conseguir que la infraestructura sobre la que se aplican sea mucho más resistente y permeable es su objetivo final.

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