Al enfrentarnos a un trabajo de rehabilitación o mantenimiento de fachadas (más aún si son históricas), rehabilitación de edificios o limpieza de alguna superficie, es de vital importancia contemplar las diferentes opciones de limpieza y los materiales que se van a emplear para la misma.
La técnica más común y empleada por las distintas empresas de limpieza y mantenimiento es el chorreo, pero existen diferentes sustancias con las que se puede realizar. Dos de las más habituales son la arena y el agua, las cuales presentan diferencias.
- El chorro de arena y granallado suele ser más abrasivo, por lo que normalmente no se usa en hormigón pero sí en metales para eliminar óxidos y corrosiones. También es muy útil para el decapado y la eliminación de pinturas.
- El chorro de agua a presión es mucho menos agresivo, por lo que para muchos trabajos su efecto será poco efectivo, pero para trabajos sobre materiales como el hormigón es mucho más preciso.
Por este motivo es tan importante, ya que si elegimos un material inadecuado, se pueden producir fisuras y laminaciones, es decir, un envejecimiento prematuro de la superficie.
